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MÚSICA

LAS CAUSAS Y LOS EFECTOS: MÚSICA EN LA CALLE

Posted: 16 marzo, 2011 a las 2:36 AM   /   by   /   comments (1)

CARLOS HAUSLINGER MARRÓN.– Tengo para mí, como una de las mejores experiencias vividas en cualquier parte, a la música tocada en la calle, en las plazas, en el metro, en fin en lugares públicos en momentos inesperados. Campeonato indiscutible lo tiene México, el Puerto de Veracruz en jueves en la Plaza de Armas en noche de Danzón, más el resto de la semana con los jaraneros en el Diligencias o en el Bar Palacio; la marimba tanto como la banda de alientos en el mero centro de la ciudad de Oaxaca, en los Portales; o Mérida en domingo con otra banda y la gente bailando en la calle; la plaza de la Ciudadela con las clases de Danzón los sábados, en fin de Norte a sur y de Mar a mar, mi patria siempre me ha dado cultura musical callejera, con contadas excepciones, asunto de esta entrega. Pero van antes otras memorables experiencias de música callejera: La más surrealista y la más esperada como algo fino fue toda una desilusión; un fulano sentado interpretando no sé qué en un serrucho frente a una firma de pedicuristas al lado de la casa natal de L.V. Beethoven en Bonn, francamente yo esperaba otra cosa, corrí como Schroeder el de Peanuts a Bonn a esa casa antes que nada, pero que desilusión, ni modo. Caso contrario fue escuchar a Brahms impecablemente interpretado en un violín, una noche después del teatro en Broadway, frente al legendario teatro Shubert, el intérprete tuvo tantos aplausos como “A chorus line” que acabábamos de ver. En esa misma ciudad, con un gobierno inteligente, se da la música callejera en todas partes y nada ni nadie la prohíbe, así escuché blues, salsa, cha cha chá , dixie en las calles y en el Parque Central y sobre todo, con el patrocinio y autorización de el “Major”, algo así como presidente municipal, escuché una noche de luna llena en el parque central a Leonard Bernstein y la Filarmónica de NY, interpretar a Mahler y a Mozart ( Berrnstein tocó y dirigió desde el piano, el 21 para piano en Re Mayor, ni más ni menos) En Santiago de Compostela huimos, mi mujer y yo, de un bandada de muchachos armados de gaitas temerosos del sonido de ese instrumento; para nuestra sorpresa al bar en el que entramos, en la preciosa plaza Cervantes, los muchachos gaiteros pidieron permiso para, como decimos nosotros “echar un palomazo”; debo confesar que tocaron un espléndido e inolvidable programa de música Celta, probablemente solo mejorado por otro, una vez más con Luna Llena bajo la plaza de la Giralda en Sevilla; a la taberna callejera llegó la Tuna o Estudiantina, les pedimos música mexicana y dijeron no saber ninguna, acto seguido les pedimos que tocaran Madrid, Granada y Noche de Ronda, lo cual hicieron muy bien, les informamos que acababan de cantar y tocar a Agustín Lara, mexicanísimo, razón por lo cual, por su ignorancia, no porque Lara fuera Mexicano, no les pagamos la Música, aceptaron a regañadientes su callejera ignorancia. Y a propósito de Callejera ignorancia, tango el gusto de vivir algunos días a la semana en un precioso barrio chilango donde los meseros saludan a los parroquianos, el del periódico nos lo fía si no trae uno cambio, sabe quién es su vecino, el franelero lo reconoce, total, uno no es cara anónima, si no pregúntenle a la señora de la Lotería a la que siempre le debo el impuesto de los ilusos, me refiero a Coyoacán, que tiene dos hermosas plazas, Hidalgo y Centenario que, gracias al Delegado, una de cal por las que van de arena, han sido limpiadas de vendedores callejeros y vuelto a hacer un lugar turístico y familiar, solo que a este Delegado se le pasó la mano, decidió o tuvo a alguien lo suficientemente bruto como para recomendarle que o hubiera música callejera. ¡Oh atentado a la cultura de todos los tiempos! Este Perredista se vio más ignorante que cualquier Panista, ¡Prohibir la música en las plazas! Y prohibirla con supuestos inspectores sin identificación alguna, disfrazados de golpeadores, qué pena, qué ignorancia, el oído musical del Delegado no da para más que para permitir al tradicional cilindrero. Su corta inteligencia, menor que su estatura, y eso es decir mucho, no le ha dado como para hacer un concurso de los mejores músicos callejeros de Coyoacán, y patrocinarlos mediante Conaculta o algo así para que sigan tocando en calles y plazas y haga el concurso de la música callejera de Coyoacán, hay que llevarlo, por ejemplo a Guanajuato para que vea lo que la música en la calle hace por una población. Así que, Señor Raul Flores García, delegado en Coyoacán, tiene usted una propuesta positiva para preservar algo de la cultura universal, la música en la calle. Por cierto, le informo que algunos de los músicos que sus gorilas han reprimido con violencia son músicos muy serios como Francisco Javier Romero Luna, egresado de política y gestión social de la UAM- Xochimilco, este licenciado en ciencias sociales, es también jaranero callejero, excelente rimador improvisado, como deben ser los jaraneros y músico de buena factura, su pecado ha sido intentar preservar una de nuestras mejores y más tradicionales formas de música callejera, la jarana veracruzana, solo que se cruzó con usted y su equipo de ignorantes, desgracia para Coyoacán, para su paupérrima administración y para los que defendemos la cultura popular, ello con el inconveniente que, pese a sus “inspectores” seguiremos apoyando al marimbero, a los huapangueros, al rockero a este jaranero y a cuanto buen músico se pare en nuestras calles y plazas, no de usted; mientras tanto, mejor moléstese en evitar la venta de drogas en esos sitios, sería más importante que prohibir la cultura, a menos que crea usted que la mota, las grapas y no sé qué más son cultura-  ¿O que no sabe que a las puertas de la Delegación hay tráfico de estupefacientes? Nomás no les vaya a hacer una guerrita al estilo del gobierno federal….. hauslinger@yahoo.com

Comments (1)

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  • 5 mayo, 2017 a las 9:37 PM Carla

    Una duda ¿Dónde hallo más información sobre la prohibición del delegadao en respecto a la música callejera?