- El triunfo de AMLO se debe en gran medida a los malos gobiernos
SemMéxico, 2 julio 2018.- Tenemos ya presidente electo. Y todos fuimos testigos de los discursos de los dos punteros: Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, el día de ayer.
Hay que tener muy presente que una vez con AMLO de Presidente, se requerirá de una oposición responsable -y no meramente respondona- que esté muy pendiente de los excesos del poder que se presagian en la nueva administración a partir del próximo 1 de diciembre.
El tono moderado de López Obrador tras celebrar su triunfo es halagüeño, pero como sea alguien debe vigilar con celo que así se mantenga, en aras inclusive de quienes votaron por él pero que después poco pueden hacer por contenerlo.
Y a quien le toca ese quehacer de contención es a Ricardo Anaya, el excandidato de la coalición Al Frente por México y a su partido, el PAN, quien tendrá la segunda voz en México luego de que el PRI quedó electoralmente tan degradado.
Debe aceptarse, sin embargo, que el triunfo de AMLO se debe en gran medida a los malos gobiernos anteriores, tanto del PAN como peor aún del PRI. Y que pese al rescate del blanquiazul en manos de Anaya no fue posible remontar esa realidad.
El hoy Presidente electo fue producto y consecuencia de los magros resultados de aquellos, que se tradujo en un deseo ciudadano por otra opción, muy bien aprovechada y válida políticamente hablando por López Obrador.
Su propuesta de ir por un Cuarta Transformación del País –luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución– le atrajo enormes simpatías, pero se requieren de los pesos y de los contrapesos que establece la Constitución para que en ese camino no se atropelle a nadie ni para que se arriesgue el trabajo de tantas generaciones.
En otros países la falta de una oposición temprana y, sobre todo la ausencia de la voz de la sociedad civil organizada que vele por los derechos civiles de los ciudadanos en gobiernos bajo sospecha de autoritarismo, los ha llevado a crisis políticas y económicas difíciles de revertir. Así es que hoy, en México la prevención es fundamental.
Tras la felicitación de Anaya a López Obrador por su triunfo, dejó en claro que en aquellos renglones en que justificadamente se discrepe de su mando tendrá una oposición firme y frontal, respaldada con los millones de votos que obtuvo también en las pasadas elecciones y con su importante presencia en el Congreso de la Unión y en las gubernaturas blanquiazules.
Los votantes en contra del sistema que capitalizó AMLO y que le permitieron un éxito electoral tan holgado, también deberán estar prestos a no caer en la adulación gratuita y en la justificación de los eventuales excesos de aquel, y de su falta de cumplimiento en sus compromisos sociales, so pena de ser posteriores víctimas de su triunfo.
Todos debemos de estar al pendiente de lo que vaya ocurriendo. Y Ricardo Anaya nos garantiza un liderazgo en esa tarea. Que así sea. Por el bien de todos.
REDACCIÓN SemMéxico/nv/vcr











