Aldous Huxley sorprende por las escenas futuristas y un poco terroríficas
Por Mario Marentes
La ficción y la realidad muchas veces tienen una forma coordinada de inspirarse mutuamente, por lo que en ocasiones la división que las separa se difumina. Como la posibilidad de viajar a la luna, que pasó de ser una fantasía a una realidad. Y por otro lado como es en el caso de la novela Un mundo feliz del inglés Aldous Huxley, la teoría de la evolución inspira todo un relato en donde el proceso evolutivo se pone al servicio de la humanidad mediante la tecnología.
“–El método Bokanowsky–repitió el director.
Y los estudiantes subrayaron estas palabras en sus cuadernos.
–Un óvulo: un embrión: un adulto, es lo normal. Pero he aquí que el óvulo bokanowskyficado rebrota, se reproduce, se subdivide; y resultan de ocho a noventa y seis brotes y cada uno se convertirá en un embrión perfecto, y cada embrión en un adulto de perfecta talla. Es decir, que se producen noventa y un seres humanos donde antes solo se conseguía uno. Progreso…” Escribió Aldous Huxley en Un mundo feliz.
En un futuro muy distante, parte de la humanidad ha alcanzado tal nivel de sofisticación en su ciencia. Que ha sido capaz de producir seres humanos a voluntad y a la necesidad de la sociedad. Misma que se cimenta en una jerarquía de castas en donde van de orden descendente desde los Alfas, quienes ocupan los puestos de poder en la sociedad, pasando por los Betas, Gammas, Deltas y hasta llegar a los Épsilones, quienes realizan las tareas más automatizadas y que no requieren gran capacidad intelectual. Un futuro de maravillas, donde no existe dolor o enfermedad pero que en ocasiones se antoja asfixiante.
“–No, al contrario; tendré mucho gusto. Se lo aseguro.–Y Henry Foster daba amistosas palma ditas en el hombro al Subdirector de predestinación––.A fin de cuentas, cada uno pertenece a todos los demás.
–Cien repeticiones tres noches por semana durante cuatro años––pensó Bernard Marx: que era especialista en hipnopedia––.Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones hacen una verdad ¡valientes idiotas!” Escribió Huxley, al describir su visión de un futuro híper avanzado y deshumanizado.
Esas personas creadas de forma artificial en probetas, pasan por un fuerte proceso de educación desde la infancia. Mismo que se basa en sus instintos elegidos previamente en el laboratorio, por lo que el destino de esa persona es previsto desde su nacimiento.
Al conocer esos procesos de selección también hacen reflexionar a sus lectores sobre los fuertes instintos con los que ha nacido la raza humana, producto de años de cambios gestados y gestionados por la naturaleza.
“La altiplanicie parecía un barco detenido por una calma en un estrecho de polvo leonado. Serpenteaba el canal entre orillas escapadas; y descendiendo de una de las murallas hacia la otra, a través del valle, corría una línea verde: el río y las tierras de sus orillas. En la proa de este barco de piedra, en medio del estrecho y pareciendo formar parte del él, como un crestón de forma geométrica, se alzaba el pueblo de Malpaís.”Describió Huxley la otra cara de ese mundo futurista.
Aquel mundo tan avanzado se confronta con sociedades que se encuentran fuera de la línea de desarrollo. Lugares en donde hacen frente a los problemas de la vida cotidiana con un conjunto de creencias religiosas. Es un mundo inhóspito, gobernado por la fe. Es aquí donde los extremos se tocan gracias a la visión del personaje de John el Salvaje, nacido de una familia del mundo avanzado, pero criado en aquel mundo desolado y poblado de supersticiones, llamado Malpaís. Así, fe y razón mantendrán un diálogo muy nutrido.
Hoy en día los clásicos visionarios de la ciencia ficción se vuelven más necesarios que nunca. Ya que mediante un ejercicio de imaginación crítica es posible considerar las consecuencias de una ciencia sin un lado humanista. Así como también reflexionar sobre lo útil que puede llegar a ser la ciencia cuando se encuentra dirigida por el bienestar de la humanidad como prioridad.
Un mundo feliz de Aldous Huxley sigue sorprendiendo por su relato imaginativo y las escenas que describe de una futuro distante, a la vez sorprendente y un poco terrorífico.
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