CIUDAD DE MÉXICO.- El inicio del año motiva metas más ambiciosas, pero gran parte de las empresas mineras enfrenta estructuras que generan decisiones reactivas, saturación operativa y un crecimiento que se convierte en riesgo para la continuidad del negocio.
Más de la mitad de las empresas mexicanas no supera los dos años, según el INEGI; en minería, ese riesgo se dispara por el alto consumo de capital, la dependencia de permisos y la complejidad técnica que define cada fase de operación.
Zulma Herrera, empresaria e inversionista en el sector minero, afirma que el crecimiento sostenible requiere validar capacidades, fortalecer procesos y desarrollar talento antes de perseguir nuevos mercados o clientes.
Cada enero, muchas empresas mineras cometen la misma falla estructural: se fijan metas de extracción y expansión sin verificar si su geología, su planta de beneficio y su capacidad de acarreo pueden sostener ese aumento.
“En un sector donde una mala proyección de la mina, un retraso en permisos o un equipo crítico fuera de operación puede detener toda la cadena productiva, crecer sin revisar la capacidad instalada no solo genera sobrecostos: expone a la mina a paros no programados, pérdida de ley, dilución y riesgos de seguridad que comprometen la viabilidad del yacimiento. Este es el punto ciego que más se repite al inicio del año y que convierte la ambición en vulnerabilidad”, explica Zulma Herrera, empresaria e inversionista del sector minero.
No sorprende que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de la mitad de las empresas mexicanas no supera los dos años; en minería, esa fragilidad se amplifica por la alta demanda de capital, la dependencia de permisos y la complejidad técnica de cada etapa operativa.
Crecimiento prematuro
Escalar prematuramente no solo eleva costos: deteriora la seguridad operativa, aumenta la exposición regulatoria y limita la capacidad de maniobra ante variaciones en la ley mineral, en el precio de los metales o en la disponibilidad de insumos críticos como diésel, agua o reactivos.
En contraste, las compañías que crecen de forma consistente suelen tener cuatro elementos dominantes:
Procesos documentados y estandarizados para exploración, extracción, mantenimiento y cierre.
Tecnología preparada para mayor carga operativa, desde software geológico hasta sistemas de monitoreo en tiempo real.
Equipos con margen de respuesta, no cuadrillas saturadas que operan permanentemente al límite.
Indicadores que alertan desviaciones como dilución, costos por tonelada, productividad por turno, antes de que se conviertan en pérdidas.
Una base sólida
Las empresas mineras que alcanzan crecimiento sostenible siguen una regla simple: antes de invertir en mayor producción, invierten en su capacidad de producir mejor. Ajustan su infraestructura, fortalecen el mantenimiento preventivo, automatizan procesos y desarrollan talento especializado. Solo entonces fijan metas más agresivas. Esto no implica frenar el crecimiento; implica protegerlo.
“Cada inicio de año empuja a las mineras a proyectar más toneladas, nuevas exploraciones o ampliación de plantas. Pero la prioridad es otra: reforzar la operación para que cada objetivo sea alcanzable. El desafío no es correr más rápido, sino asegurar que cada paso esté respaldado por una estructura capaz de sostener la presión”, concluye Herrera.
AM.MX/fm
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enero 8, 2026
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El error que está frenando a las mineras… y 4 acciones urgentes para corregirlo en 2026
Por Vocero
CIUDAD DE MÉXICO.- El inicio del año motiva metas más ambiciosas, pero gran parte de las empresas mineras enfrenta estructuras que generan decisiones reactivas, saturación operativa y un crecimiento que se convierte en riesgo para la continuidad del negocio. Más de la mitad de las empresas mexicanas no supera los dos años, según el INEGI;... Más [+]...








