En vez de que funcionen las escaleras eléctricas del Metro, gastó en colocar faroles
Los capitalinos critican que con el color morado se pierde visibilidad nocturna
CDMX.- Más que dar prioridad a obras que hagan cien por ciento funcionales los servicios de movilidad, calles y avenidas, o que en el Metro las escaleras eléctricas funcionen sin pretextos, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, prefirió invertir el dinero capitalino en «identidad visual» que consiste en pintar de morado, flores y ajolotes en bardas, fachadas de edificios, puentes y en donde se pueda. Ante las críticas, ella repondió que es una «campaña negra» y de desprestigio para descalificar y denostar el trabajo de su administración.

En el Metro, las críticas son permanentes porque en vez de faroles, prefieren que reparen las escaleras eléctricas
La mandataria reaccionó ante los cuestionamientos de la oposición y de diversos sectores respecto al gasto y la pertinencia de las decoraciones urbanas en calles, puentes y transporte público, y aseguró que más que solo pintar, se hacen otras cosas. Cuestionó ¿a quiénes les gusta que la ciudad siga gris y sin una imagen transformada?
Ante la critica a los dibujos de ajolotes, dijo que este animal endémico no es un tema superficial, sino una forma de reivindicar un «símbolo de orgullo chilango» e identidad cultural.

Defendió la pintura morada en puentes y bardas perimetrales, pues dijo que este tono no es fortuito ni meramente cosmético, sino un homenaje a la lucha histórica por los derechos de las mujeres. Sin embargo, las críticas no van tanto por el color sino porque en la noche provocan que los escalones no se distingan bien y las bardas se oculten ante el paso de los autos, siendo un obstáculo para la visibilidad nocturna.

Aclaró que no son decoraciones, sino «tapetes mundialistas» rumbo al Mundial 2026 que corresponden a estrategias de urbanismo táctico.
Junto a la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse), aclaró que se respeta estrictamente la normatividad vial, ya que no se sustituyen las líneas de carriles oficiales (blancas o amarillas) ni se interfiere con la señalética de tránsito horizontal.
En el Metro, las críticas son permanentes ante los aglutinamientos por falta de vagones, la tardanza y suciedad en los mismos; el cierre de estaciones por reparaciones, la destrucción del piso en andenes para cambiarlo por uno resbaloso y la colocación con faroles obsoletos, cuando lo que se necesita es que al menos sirvan las escaleras eléctricas, que es un obstáculo a la movilidad y buen servicio.
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