POR FRANCISCO SALGADO F.
- Con el respaldo de una gestión de resultados en inversión, generación de empleos y seguridad, el secretario de Planeación perfila una aspiración legítima por el Distrito 5 de Tula
- El suroeste hidalguense y sus 10 municipios clave, requieren una representación federal técnica y con visión de futuro para consolidar el Segundo Piso de la Cuarta Transformación
En la política, las aspiraciones son legítimas cuando están respaldadas por el trabajo y, sobre todo, por los resultados, como es el caso en Hidalgo, bajo el mandato eficaz de Julio Menchaca Salazar.
Por ello, el escenario donde Miguel Tello Vargas, actual secretario de Planeación y Prospectiva de Hidalgo, mira hacia el Congreso de la Unión para representar al Distrito 5 Electoral Federal bajo las siglas de Morena, no debe leerse como un movimiento aislado, sino como la evolución natural de un equipo que ha sabido sintonizar con las demandas de las y los hidalguenses.
Trabajar de la mano del gobernador Julio Menchaca ha sido, para Tello, una escuela de eficacia administrativa y sensibilidad social, por lo que ya en ruta, no debe bajar la guardia.
El gobierno estatal ha demostrado que el cambio en Hidalgo no fue una alternancia de nombres, sino de régimen. Los resultados están a la vista: un impulso decidido a los programas sociales que llegan directo a las familias, una estrategia firme que garantiza la seguridad, y una promoción económica que atrae inversiones históricas, traduciéndose en más y mejores empleos para la entidad.
Desde la trinchera de la planeación, Miguel Tello ha sido una pieza clave en el diseño de este Hidalgo moderno. Llevar esa experiencia técnica y ese compromiso político a la Cámara de Diputados es, precisamente, lo que una región tan compleja y vital como el Distrito 5 necesita.
Hablamos de un gigante electoral y económico en el suroeste del estado. Con cabecera en Tula de Allende, este distrito abarca una fuerza de 10 municipios clave: Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Chapantongo, Huichapan, Nopala de Villagrán, Tepeji del Río de Ocampo, Tepetitlán, Tezontepec de Aldama y Tlaxcoapan. Con 214 secciones electorales, esta región concentra el motor industrial, logístico y agrícola que impulsa a buena parte de Hidalgo, pero también enfrenta retos monumentales en materia ambiental, de infraestructura y conectividad.
Una región de este peso no necesita improvisación ni discursos huecos; requiere una representación federal que sepa con exactitud cómo gestionar recursos en el presupuesto nacional, cómo destrabar proyectos de gran envergadura y cómo alinear la política de la Federación con el Plan Estatal de Desarrollo. Tello conoce el engranaje público desde la raíz y cuenta con el voto de confianza de un gobernador que ha puesto el ejemplo de cómo dar resultados.
La aspiración de Miguel Tello es propositiva porque busca tender un puente directo entre las necesidades de estos 10 municipios y la máxima tribuna del país. Asegurar que la voz de Tula y su región resuene con fuerza y conocimiento de causa en San Lázaro es el siguiente paso lógico para consolidar el bienestar en el suroeste hidalguense.









