Carlos Galguera Roiz El predicador puso sobre el Altar una jaula vieja, oxidada, vacía. Los feligreses quedaron estupefactos, entonces tomó la palabra. “Ayer vi a un joven que llevaba esta jaula, la iba azotando contra los matorrales y los arboles del camino, dentro había tres pajarillos asustados, temblando. – ¿Qué llevas ahí, hijo mío?... Más [+]...