Por Rafael Cardona El sabio saurio en miniatura, esa rebaba de los antiguos y lejanísimos raptores de la prehistoria, pierde algo, pero sigue siendo él mismo. Ni siquiera necesita devorarse como el uróboro, esa mítica figura cuyo hocico masca el rabo. Eso ha hecho Adán Augusto. Si no es un pejelagarto, como aquel de... Más [+]...