CIUDAD DE MÉXICO.— La campana de la basura, el señor del gas, los organilleros en las esquinas, las bocinas que retumban en los tianguis, el silbato de un policía de tránsito, el claxon de un desesperado… son aquellos sonidos que volvían a esta ciudad tan peculiaridad, y a veces abrumadora. Pero a partir del confinamiento... Más [+]...