CIUDAD DE MÉXICO.— El pasado 2 y 16 de enero, sismos de magnitud 6.5 y 4.9 volvieron a poner en primer plano la realidad sísmica de México. Y con ella, una urgencia: contar con tecnologías que permitan conocer el estado real de las estructuras tras un evento, priorizar inspecciones y tomar decisiones de operación y... Más [+]...