Ya se apagaron las voces que gritaban “Yo con Rocha”
Por Bárbara Heredia
En el periodo extraordinario del Congreso, el presidente de los legisladores del PAN, Ricardo Anaya, subió a tribuna y retó a los legisladores oficialistas a ponerse una camiseta guinda con la leyenda “Yo con Rocha”, nadie dijo yo, se quedaron calladitos mirando para otro lado.
Hasta el momento nadie sabe dónde está el aludido, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien empezó a desvanecerse desde que pidió licencia a su cargo a raíz de las acusaciones por delitos de narcotráfico que le fincó el gobierno de Estados Unidos, país que lo pidió en extradición con otros nueve funcionarios estatales, sin que a la fecha el gobierno mexicano haya cumplido.
Ya se apagaron las voces que gritaban “Yo con Rocha” de legisladores de Morena y aliados, de gobernadores guindas, del entusiasta ex presidente López Obrador y la mandataria Claudia Sheinbaum que una y otra vez le levantaban el brazo en señal de apoyo, el cual les dura para evitar que el gober sea juzgado y encarcelado en una prisión de EU.
De manera que ningún legislador de Morena o aliado si quiera esbozó “Yo con Rocha”, sólo miraban como el senador Anaya puso el ejemplo de lo que es ponerse una camiseta; salió enfundado en la que decía “Yo con Maru”, en alusión a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, quien lejos de perder adeptos ha ganado más a raíz del desmantelamiento de un mega-narcolaboratorio, oculto hasta entonces en la sierra tarahumara.
En la tribuna legislativa, Ricardo Anaya dijo con la camiseta “Yo con Maru” que está orgulloso del gobierno de Chihuahua que no pacta, sino que combate al crimen organizado y desmantela laboratorios.
Y una vez más les preguntó a los legisladores quién se atrevería a ponerse la guinda, pero ante el silencio sepulcral, los panistas empezaron a corear ¡Que se la pongan, Que se la pongan… Que se la pongan!, nadie se las puso; las camisetas terminaron en la basura, otra quedó en el suelo a los pies de un senador que en forma discreta la hizo a un lado.
Los legisladores oficialistas no aceptaron la prenda por la vergüenza de tener un narcogobernador, concluyó el coordinador de los senadores del PAN, que una y otra vez ha denunciado el narcopacto que hay entre narcotraficantes y políticos, algunos con la etiqueta de legisladores, quienes quizá en vez de camiseta guinda muy pronto tengan que ponerse la de color caqui.
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