Por Bárbara Heredia
En México nadie debería olvidar el nombre de los violadores, mucho menos de los abusadores de menores; pero ahí andan la mayoría, van y vienen mientras nadie los procesa, incluso cuando muchos saben de sus infamias o ya tienen acusaciones penales.
La senadora Lilly Téllez denunció en tribuna que Morena encubre a Naasón Joaquín, líder de La Luz del Mundo que operaba en México y otros países; individuo que ya está preso, pero no aquí sino en Estados Unidos, donde lo encontraron culpable de los delitos de tráfico infantil y delincuencia organizada.
En cambio en México, la Fiscalía General de la República encabezada por Ernestina Godoy, determinó cerrar casos contra el líder de esa “orden religiosa”, sin fincar ningún cargo para nadie, suceso que la senadora Téllez expuso el 15 de abril 2026 en la tribuna del Senado y por hablar de eso le cerraron el micrófono.
Mientras en México operó libre durante años, en Estados Unidos éste fue capturado y procesado por el juez Ronald S. Coen, de la Corte Superior de Los Ángeles, quien calificó directamente a Naasón Joaquín García como un «depredador sexual», tras fincarle 16 años y 8 meses de prisión.
La senadora por Michoacán, Laura Esquivel, propuso desde marzo 2026 una iniciativa para que se cree un registro nacional de agresores sexuales de niñas, niños y adolescentes, “porque a México le urge atender este tema de manera preventiva antes que punitiva”.
Comentó que la cifras son escalofriantes, pues 16% de niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 13 años han sufrido abuso sexual. Y para la edad de 14 y 17 años, la cifra aumenta a casi el 40%. Aunque muchas personas no denuncian, ahí están también los registros en el sector salud donde miles de pequeños desde 1 a 17 años son atendidos por las heridas del abuso, y aunque hablan de su atacante éste anda libre.
La senadora comentó que su iniciativa pretende impedir que personas condenadas por este delito tengan contacto directo y habitual con menores de edad; permitirá a empresas y gobierno saber a quiénes están contratando, pero no sólo eso:
“Ayudará a que en las escuelas públicas y privadas, guarderías y estancias infantiles, centros de asistencia, albergues, servicios de transporte escolar, centros deportivos y recreativos, servicios médicos, pediátricos, actividades culturales o religiosas y cualquier otro medio habitual, en donde estén presentes menores de edad, no contraten a ninguna persona que haya sido sentenciada por abuso infantil”.
Lo peor del problema es que el 59% de los abusadores son conocidos de la familia o personas cercanas, familiares, amigos, vecinos, maestros, entrenadores y «hoy en día ese maestro, ese entrenador que abusó de un niño, de una niña, puede sin ningún problema irse a trabajar a otra escuela, a otro lugar y estar en contacto permanente con más niños», agregó la legisladora.
Al momento de que la senadora Lilly Téllez acusó en su discurso al partido Morena de complicidad y encubrimiento a favor de Naasón Joaquín García, a quien calificó de «criminal pederasta», le llamaron la atención desde la Mesa Directiva y le advirtieron que el tema del orden del día era otro, sobre derechos de autor… como la legisladora siguió en el mismo tenor, mejor le cerraron el micrófono…
Y todo quedó en silencio; igual que cuando la FGR dio carpetazo a las denuncias de mexicanos contra Naasón Joaquín.
El juez de la Corte Superior de Los Ángeles, Ronald S. Coen, le dijo durante el juicio: “usted es un depredador sexual” y se disculpó por las víctimas que sobrevivieron a manos de éste por no poderle dar mayor castigo al agresor que se aprovechaba de la inocencia de menores de edad, aislaba de sus familias y del mundo exterior para abusar de ellas repetidamente bajo amenazas espirituales, incluso se autodenominaba “el apóstol de Jesucristo”.
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