Reúne más de 800 piezas de las culturas olmeca, teotihuacana, maya y mexica, provenientes de 13 acervos, incluidos el Templo Mayor y el Museo de Antropología
Por Bárbara Heredia

SHANGHÁI.— Autoridades de México y China inauguraron la exposición Espacios sagrados. Civilizaciones del México antiguo, en el Museo de Shanghái, que reúne 804 objetos de las culturas olmeca, teotihuacana, maya y mexica, así como un conjunto de piezas del periodo aldeano del Preclásico Medio (1200-400 a.C.), provenientes de 13 acervos, entre los que destacan los museos nacionales de Antropología y de las Culturas del Mundo, así como el Templo Mayor y de las zonas arqueológicas de Teotihuacan, Toniná y Kabah.
Mictlantecuhtli
Entre las piezas destacadas de la muestra que permanecerá hasta noviembre de 2027, están la Cabeza Colosal 4, de San Lorenzo, de origen olmeca, proveniente del Museo de Antropología de Xalapa, y la escultura del dios del inframundo mexica, Mictlantecuhtli, hallada en 1994, en la Casa de las Águilas del Templo Mayor.
Omar Vázquez Herrera, secretario técnico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), José Luis Perea González, destacó el esfuerzo de los especialistas para concretar el traslado intercontinental de 804 piezas prehispánicas.
Ante el director del Museo de Shanghái, Chu Xiaobo, el antropólogo mexicano señaló que este montaje propicia un “diálogo entre dos de las tradiciones civilizatorias más antiguas, complejas y creativas de la humanidad“, las cuales, a pesar de sus distancias geográficas y lingüísticas, compartieron la intuición de buscar la armonía entre el ser humano, la naturaleza y el cosmos.

Tras agradecer la anfitrionía del director del MS, Chu Xiaobo, agregó que las culturas del territorio chino y de Mesoamérica, ahondó, “nacieron en geografías distintas, con lenguas diferentes y símbolos propios; no obstante, ambas compartieron una intuición extraordinaria: comprender que el ser humano forma parte de un equilibrio mayor y que el conocimiento solo adquiere sentido cuando fortalece la armonía entre las personas, la naturaleza y el cosmos. Tal vez, por ello, este encuentro resulta tan significativo. No dialogan únicamente dos países. Dialogan dos maneras milenarias de comprender el mundo”.
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