Luis Alberto García / Cdmx
*A Frederick y Charlotte, los tatarabuelos ingleses.
*El 24 de mayo de 1961, última victoria nacional en la CU.
*La Selección la dirigía entonces don Fernando Marcos.
*Del “Lobo de Tepeji” a la “Tota” Carbajal: los vivos y los difuntos.
*Wembley fue el escenario de dos recordadas caídas tricolores.
El 5 de julio de 2020, con banderas tricolores, jolgorio y alegría, cerca de noventa mil aficionados mexicanos lograron comprar boletos a precios estratosféricos para lograr su ingreso hasta el entonces llamado Estadio Azteca -hoy Banorte, por obra y gracia de una negociación del Grupo Ollamani de Emilio Azcárraga Jean-, propietario de Televisa y mandamás de la Federación Mexicana de Futbol (FMF).
El heredero del “Tigre” Emilio Azcárraga Milmo, artífice de la edificación y dueño del coloso deportivo del sur capitalino inaugurado en mayo de 1966, apoyado en Guillermo Cañedo y los dirigentes de la Federación Internacional de Futbol (FIFA) de aquella época, aún debe pagar 150 millones de dólares por el costo de una remodelación mal hecha y peor planeada.
La procesión de los ilusos alistaba sus gargantas para participar en la fiesta del alarido -Manuel Seyde dixit-, con un deseo ferviente, evidente y el ruego devoto para lograr vencer al equipo de Inglaterra -dirigido por el alemán Thomas Tuchel, para enojo de Winston S. Churchill, que se supone está en el cielo- y así avanzar a la siguiente ronda clasificatoria de la Copa Mundial FIFA 2026.
Era el anhelado quinto partido de un torneo memorable para la selección de Javier Aguirre, el Vasco, quien había participado como DT del grupo que representó a México en el Campeonato Mundial de Sudáfrica en 2010, en el que España resultó monarca por primera ocasión en su historia.
Días atrás, el 11 de junio, la Selección Nacional (con mayúsculas) había vencido a Sudáfrica y después a Corea del Sur, República Checa (ahora se llama Chequia) y a Ecuador, creando expectativas nunca antes conocidas, en espera de una victoria que había demorado muchísimos años, sin duda alguna demasiados.
Vayamos al caluroso domingo 24 de mayo de 1961, esperar boleto en mano para entrar en fila india, bajando de peseros, autobuses, trolebuses y tranvías que llegaban casi hasta sus puertas y ubicarse en la tribuna sacra del Estadio de la Ciudad Universitaria, que todavía no era Olímpico, en espera del 12 de octubre de 1968, fecha de apertura de los Juegos de la IX Olimpiada de los tiempos modernos.
Fernando Marcos fue el DT y seleccionador nacional, locutor y personaje con autoridad, sapiencia y criterio suficientemente confiables para encarar cualquier circunstancia en cualquier escenario, incluido Wembley, considerado siempre la catedral del futbol mundial.
Con la camiseta verde y vivos blancos y rojos bien puesta, la misma que vistieron el domingo 5 de julio de 2026 – ¡65 años después!, esa tarde bajo el arbitraje del brasileño Eunápio Gouveia- el cuadro tricolor de Fernando Marcos alineó en 1961 a los once mejores futbolistas de la Primera División del futbol mexicano.
León, América, Atlas, Zacatepec, Guadalajara y Toluca aportaron los talentos de Antonio Carbajal, Juan Bosco, Jesús del Muro, e Ignacio Jauregui; Raúl Cárdenas y Francisco Flores; Alfredo del Águila, Salvador Reyes, Carlos González, Sabás Ponce y Antonio Jasso para vencer a los ingleses.
En esa antigua alineación, hoy aún hay vivos y también difuntos, octogenarios y nonagenarios que seguramente recuerdan los viejos y los no tan viejos aficionados, como quienes asistimos a ese encuentro histórico de 1961, en tiempos en que el Guadalajara, el América, el Necaxa, el Oro y el Atlante, el Atlas, el Zacatepec y otros buenos clubes “partían” el queso como se decía antes.
Hace seis decenios y medio -sin contar con luminarias como Raúl Alonso Jiménez ,el “Lobo de Tepeji” o en su momento la “Tota” Carbajal- los entrenadores no se hacían tantas bolas, las estrategias y tácticas no eran complejas, se jugaba con balones que parecían balas de cañón y no existían las tarjetas rojas ni las amarillas, ni tampoco las televisoras que gananciosamente transmitieran los partidos.
Las escuadras rivales usaban el 3-2-5, además del portero, que debía permanecer junto a su arco, inmóvil, sin salir de su área, como lo mostraría el gran Lev Yashín, la “Araña Negra” de Moscú que enseñó a los líberos a ser líberos, invento de él, futbolista soviético, no un italiano.
Así, Alfred Winterbottom, quien alcanzó el rango de caballero del imperio británico cinco años después al obtener el primer cetro para Inglaterra al derrotar (4-2) a Alemania el 16 de julio de 1966, formó a su equipo rojo con Hopkinson, Hose, Wright y Armfield; Clayton y McGuiness; Greaves, Kevan, Heines y Charlton.
De un siglo a otro, del XX al XXI, el mundo de entonces ya no existe y, por ello, volvamos al pasado reciente, cuando, el 5 de julio del año del señor 2026, Jude Bellingham y Harry Kane anotaron a México tres goles para demostrar las razones de estar en otras galaxias balompédicas.
Ahora se ubican dentro de la constelación de extranjeros que participan resuelta, rotunda y triunfalmente en dos ligas europeas: en el Bayer Munich en Alemania; y con el Real Madrid en España.
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septiembre 11, 2026
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“Cuestión de pelotas: viajar en un balón” / Inglaterra y México: un triunfo heroico y dos derrotas para llorar
Por Vocero
Luis Alberto García / Cdmx *A Frederick y Charlotte, los tatarabuelos ingleses. *El 24 de mayo de 1961, última victoria nacional en la CU. *La Selección la dirigía entonces don Fernando Marcos. *Del “Lobo de Tepeji” a la “Tota” Carbajal: los vivos y los difuntos. *Wembley fue el escenario de dos recordadas caídas tricolores.... Más [+]...




