Al menos 579 muertos y mil 900 desaparecidos se reportan en tres comunidades de Nepal
La catástrofe se registró inicialmente como un sismo magnitud 4.4 y el desbordamiento de un río
KATMANDÚ.- Luego de que el 28 de agosto se registrara una avalancha de lodo por la crecida del río Bhote Koshi, cientos de casas quedaron sepultadas en Nepal y la región vecina del Tíbet (China), por lo que hasta el momento se reportan alrededor de 584 muertos y más de mil 900 personas desaparecidas.
De acuerdo con el primer informe del ministro de Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, los indicios de la tragedia apuntaban que un terremoto en la zona habría provocado un deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río, que desencadenó su desbordamiento y arrasó como tremendo lodazal a cientos de casas que se encontraban laderas abajo.
El Servicio Geológico de Estados Unidos determinó que el evento registrado inicialmente como un sismo magnitud 4.4 en Nepal fue en realidad generado por un deslizamiento de tierra, que causó ondas sísmicas atípicas. Aunque el evento se actualizó a magnitud 5.2, clasificado como deslizamiento, con origen a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari, Nepal.
Alrededor de las 09:15 hora local, la repentina masa de agua llegó al río Bhote Koshi desde la zona tibetana y golpeó con especial fuerza las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, según fuentes oficiales.
Al 28 de agosto, la autoridad de Nepal informó de las situaciones de emergencia, por lo que sumaban 579 muertos y cientos de desaparecidos, pérdidas de infraestructura, casas y transporte.
Por su parte, las autoridades chinas, reportaron cinco muertos en la región autónoma del Tíbet, lo que elevó a 584 el balance provisional de muertos por el desastre, que también habría dejado más de mil 900 desaparecidos.
Entre las personas desaparecidas hay extranjeros de países como India, Estados Unidos, Australia, Canadá, Malasia, Ucrania, Japón, Alemania, Francia, España, Rusia, Sudáfrica, entre otros. Algunos de ellos se encontraban en Rasuwa en una peregrinación al monte Kailash y al lago Mansarovar, dos enclaves considerados sagrados por hinduistas, budistas y jainistas, en la región del Tíbet.
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