
WALDO YA LES GANO UNA VEZ
FRANCISCO SALGADO F.
En Nuevo León hay una elección que todavía no empieza formalmente, pero que políticamente ya está en marcha. Y Morena tiene ante sí una decisión que puede marcar buena parte de su futuro en el estado: escoger no solamente a su candidato, sino al perfil con mayores posibilidades de convertir el crecimiento electoral del movimiento en una victoria por la gubernatura.
Y aquí aparece un nombre que merece especial atención: Waldo Fernández. No por casualidad. Hay un antecedente que resulta difícil ignorar.
En la elección de 2024 para el Senado, la fórmula de Waldo Fernández y Judith Díaz, postulada por la coalición Sigamos Haciendo Historia, obtuvo 856 mil 233 votos, frente a los 810 mil 431 de Movimiento Ciudadano, cuya fórmula encabezó Luis Donaldo Colosio Riojas. La diferencia fue superior a 45 mil votos.
Es decir: Waldo ya le ganó a MC en las urnas.
Y no fue una elección menor.
Frente a él estaban justamente algunas de las marcas políticas que durante años parecían tener el control natural del electorado neoleonés: Movimiento Ciudadano, el PAN y el PRI.
Morena y sus aliados demostraron que podían competir de tú a tú en Nuevo Leó Ahora la pregunta es si pueden dar el siguiente paso.
Porque una elección para gobernador es otra historia. Se necesita estructura, presencia territorial, capacidad para sumar sectores diferentes y, sobre todo, un candidato que no genere rechazo entre quienes no militan en Morena.
Ahí es donde Waldo tiene una ventaja.
Su trayectoria política en Nuevo León no depende exclusivamente de la estructura partidista. Su paso por el Senado le permitió construir una presencia propia y, algo todavía más importante, demostrar que puede enfrentarse electoralmente con figuras que parecían tener una ventaja natural en la entidad.
La elección de 2024 dejó una señal que hoy sería un error político ignorar: Nuevo León ya no es territorio electoral exclusivo de Movimiento Ciudadano, del PAN o del PRI.
El mapa cambió. Y si Morena quiere conquistar la gubernatura en 2027, tendrá que entender precisamente ese cambio.
La competencia interna, por supuesto, es legítima. Hay otros perfiles y todos tendrán que ser evaluados. Pero el criterio no debería reducirse a quién tiene más reflectores o quién aparece primero en una fotografía coyuntural. La pregunta debería ser mucho más sencilla:
¿Quién puede ganar Nuevo León? Porque una cosa es ganar la encuesta interna y otra es ganar la elección constitucional. Waldo ya tiene algo que no se puede comprar con una campaña de pocos meses: una elección ganada.
Y además conoce a sus adversarios. Sabe lo que significa competir contra Movimiento Ciudadano, contra el PAN y contra el PRI. Ya estuvo en la boleta y ya enfrentó a quienes durante años parecían tener una ventaja natural en Nuevo León.
Por eso, mientras Morena discute quién debe encabezar el proyecto rumbo a 2027, quizá convendría mirar menos los discursos y más los resultados.
Los votos también hablan. Y los de 2024 dejaron un mensaje bastante claro: Waldo Fernández sabe competir en Nuevo León.
Ahora falta saber si Morena tendrá la visión para convertir esa capacidad electoral en un proyecto ganador. La decisión todavía está abierta.
Pero una cosa parece cada vez más evidente: si Morena quiere ganar Nuevo León, no puede darse el lujo de equivocarse de candidato.
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