El gobierno federal tendrá la posibilidad de decidir de manera discrecional, quién mantiene su concesión de agua y quién la pierde
“Nunca dije que los iba a recibir, dijo el senador Adán Augusto López sobre las solicitudes de audiencia de gente del campo
CDMX.- Sin recibir a agricultores y mucho menos escuchar sus planteamientos, el Senado aprobó en lo general, con 85 votos a favor y 36 en contra, el proyecto de decreto que expide la Ley General de Aguas y reforma diversas disposiciones de la Ley de Aguas Nacionales, iniciativa que proviene de la mandataria Claudia Sheinbaum y que tiene como fin controlar los permisos para para regular el acceso, disposición y saneamiento del agua, así como para priorizar su consumo humano y doméstico ante autorizaciones, permisos, concesiones y asignaciones del recurso.
De la iniciativa que fue aprobada previamente en la Cámara de Diputados, el diputado Rubén Moreira criticó que luego de que se mandó al Senado ni siquiera la leyeron, porque eran 600 páginas de la ley que en cuanto llegó a la cámara revisora fue puesta en votación en unas cuantas horas y se aprobó con la mayoría morenista y sus aliados, procedimiento que le dio paso la presidenta senatorial, Laura Itzel Castillo.
Antes de ser aprobada la controvertida ley, al ser cuestionado sobre si iba a escuchar a los agricultores y productores del campo que protestan en diversas partes del país por la iniciativa para controlar el agua, el senador de Junta de Coordinación Política, Adán Augusto López, dijo que “nunca dije que los iba a recibir, sólo era una de las posibilidades”, además esta sesión debe terminar ya, agregó el 4 de diciembre, donde menospreció las solicitudes de audiencia, al comentar ellos pueden movilizarse, es su derecho.
Incluso- concluyó el senador- los productores pueden redactar alguna iniciativa de ley en los términos que decidan. “Nunca estoy cerrado al diálogo, la iniciativa es un camino, vemos la posibilidad de presentarla, no lo aseguro, pero podría ser”, agregó.
En la discusión de la iniciativa, la senadora Carolina Viggiano Austria, del PRI, advirtió que este proyecto no contó con estudios económicos ni presupuestales, no cuenta con análisis de impacto financiero y tampoco se asegura inversión para la infraestructura, operación ni vigilancia de los sistemas de agua, además de que no se consultó a los pueblos originarios, por lo que, acusó, “el derecho al agua queda en el discurso, no en la realidad”.
Por su parte, la senadora del PAN, Verónica Rodríguez Hernández, señaló que esta reforma convierte el agua en un instrumento de manipulación política y electoral, pues le da al Gobierno Federal la posibilidad de decidir, “de manera discrecional, quién mantiene su concesión, quién la pierde, a quién le reducen volúmenes de agua y a quién sí le permiten operar”, lo que demuestra que es peligroso para la democracia, el campo, la seguridad alimentaria y las familias.
Mientas que por el PT, la legisladora Lizeth Sánchez García dijo que esta legislación reconoce y da personalidad jurídica y patrimonio propio a más de 70 mil comités de agua, al otorgarles derechos y obligaciones claras; asegura la transmisión expedita de derechos en herencias, compraventas y funciones lo que protege el patrimonio de familias campesinas; define el uso agropecuario familiar para proteger la economía de subsistencia y deja clara la diferencia entre los pequeños productores y los grandes agroindustriales.
Otro que sin duda habló a favor de la minuta enviada por Sheinbaum fue el senador Óscar Cantón Zetina, de Morena, quien aseguró que «el centro de este proyecto es la persona y no los grandes acaparadores de agua, pues se crea un trinomio virtuoso entre tierra, agua y gente, por lo que la legislación es la mayor aliada de los productores y los campesinos de México.
La propuesta, agregó, “elimina la visión mercantilista del agua y la regresamos a su dueño legítimo, que es el pueblo de México”.
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