Ciudad de México, 12 de octubre 2018.- Usted ha oído hablar de la indiferencia emocional, sabe el daño que provoca, de qué manera afecta a quienes la sufren y que también es una forma de maltrato y abuso.
La doctora Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI), señala que aunque no hay datos precisos, cada vez hay más niños en consulta cuyos padres muestran indiferencia emocional, es decir, desconocen como vincularse afectivamente con sus hijos.
La indiferencia emocional paterna es uno de los factores primordiales que mina la autoestima de los niños. Se da cuando, ya sea la madre o el padre o ambos, son fríos y apáticos.
Es una forma de abuso y maltrato, ya que los hijos lo que más necesitan de sus padres es precisamente cariño, aceptación y el apoyo constante. La indiferencia emocional se manifiesta por la ausencia de caricias y palabras afectuosas.
Claudia Sotelo describe que un padre indiferente rara vez juega con sus hijos, su comunicación es nula y muestran desdén por cualquier estado de ánimo que manifiesten los niños, también ignoran consciente o inconsciente la mayoría de las preocupaciones e intereses de sus pequeños.
La directora del centro especializado comenta que la personalidad de este tipo de papás es altamente narcisista, autoritaria y perfeccionista, mientras que la de los menores es de poca autoestima e infravalorados.
Los hijos de padres indiferentes son autodestructivos
La conducta social del niño cuando carece de afecto, principalmente el materno, se torna huidiza, a la postre manifiesta incapacidad para expresar sus sentimientos, que lo puede llevar a replicar la carencia afectiva en sus relaciones durante la etapa adolescente como en su vida adulta.
El Centro Especializado de Estudios Psicológicos en la Infancia enlista algunas manifestaciones de niños cuyos padres son indiferentes:
- Piensan que no son dignos de ser queridos porque nunca fueron valorados por sus padres.
- Buscan la aceptación de sus padres y amistades a como dé lugar, y por ende, pueden ponerse en situaciones de riesgo.
- Son niños solitarios, tímidos y muy depresivos.
- Presentan tendencias autodestructivas.
- En adolescentes pueden tener adicciones e intentos de suicidio.
- Las niñas padecen con frecuencia bulimia y anorexia; también son víctimas del cutting.
- No saben cómo manejar las situaciones de estrés y la tensión.
- Tienen mucho miedo a fracasar, de hecho no intentan.
Conductas de los padres indiferentes:
- Ausencia de afecto físico y emocional.
- No se vinculan con los niños.
- Nunca juegan con ellos.
- Son exigentes e intolerantes: regañan a los niños cuando muestran emociones inherentes a la infancia (alegría, tristeza, enojo).
- Rara vez los apoyan en tareas escolares y no ponen atención a las necesidades de sus hijos.
- No saben quiénes son hijos: ignoran sus gustos e intereses y aptitudes.
«En estos casos es indispensable que alguno de los padres, los abuelos o los maestros de los niños puedan detectar el problema. Los niños están padeciendo ciertamente abuso por parte de sus padres y es indispensable tener una intervención familiar. La idea es concientizar a los padres de sus carencias y comenzar a ejercer medidas que lleven a revalorar afectivamente a los menores».
Estar sano no sólo equivale a no padecer alguna enfermedad, la salud también abarca lo emocional, sentirse querido, amado, aceptado, valorado.
Para mayor información y de los servicios que se disponen para la comunidad ingresar a www.ceepi.mx
Vocero/Mpz.








