A mayor temperatura, la atmósfera puede retener más vapor de agua, y eso intensifica el ciclo del agua
CDMX.-Los cambios bruscos estrepitosos entre clima caluroso, frío o lluvioso son resultado de los latigazos hidroclimáticos: transiciones rápidas entre sequía y exceso de lluvia, informó el doctor Alejandro Jaramillo Moreno, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM.
Informó que el ciclo del agua —evaporación, formación de nubes, lluvias— incluye también eventos extremos. A veces hay lluvias intensas e inundaciones; otras veces, sequías prolongadas. Lo nuevo no son los extremos en sí, sino la rapidez con la que se suceden.

Estos latigazos han aumentado en frecuencia debido principalmente al calentamiento global:
«A mayor temperatura, la atmósfera puede retener más vapor de agua, y eso intensifica el ciclo del agua», comentó Jaramillo Moreno.
«No solo tenemos más extremos, sino que también aumenta la posibilidad de transiciones rápidas entre ellos.»
Además del cambio climático, estos eventos están influenciados por fenómenos como El Niño o la Oscilación Madden-Julian, que afectan tanto al océano como a la atmósfera, intensificando o haciendo más frecuentes los latigazos en ciertas regiones.
Sistema de drenaje ya no es funcional
Aunque pueden parecer simples episodios de sequía, aguaceros o tormentas intensas, los latigazos hidroclimáticos no se limitan a un solo fenómeno, sino que implican una transición abrupta entre los extremos del ciclo hidrológico.
- «Una sequía o una tormenta aislada ocurren por sí solas y no implican necesariamente ese salto al extremo contrario», dijo el experto.
- «Los latigazos son más complejos y pueden tener impactos más graves, porque la rapidez del cambio toma por sorpresa a la sociedad.»
Sobre si estamos preparados para enfrentar los latigazos climáticos, Jaramillo Moreno dijo que la infraestructura actual fue diseñada para un clima más predecible, no para cambios tan bruscos como los que hoy enfrentamos. Las presas, los sistemas de drenaje y las alertas tempranas ya no son suficientes.
«Lo más importante es aprender a adaptarnos con flexibilidad, porque ya no podemos seguir tratando sequías y lluvias intensas como problemas aislados, comentó al enfatizar que se necesitan nuevas estrategias de gestión, más dinámicas y capaces de responder a ambos extremos al mismo tiempo.
Es decir, una nueva forma de gestionar el agua mediante infraestructura y políticas climáticas adecuadas a las condiciones climáticas que padece la CDMX, pues los sistemas de gestión deben ser más flexibles y adaptarse , por ejemplo canalizar demasiado un río puede evitar una inundación puntual, pero también impide que el agua recargue los acuíferos, dejándonos más vulnerables a futuras sequías.
La clave está en una gestión integral e informada, basada en ciencia, pronósticos climáticos y soluciones naturales, agregó el especialista.
VCR/Fotoportada Mexico Newa Daily








