CDMX.- En México hay 21.2 millones de hombres que son padres. De ellos, el 93.5 % declaró estar casado o en unión libre; el 5.9 %, separado, divorciado o viudo; y solo el 0.5 % se identificó como padre soltero.
Se estima que los padres autónomos podrían ser entre 907 mil y un millón en el país.
En el contexto actual, donde predomina una notable diversidad familiar, hablar de paternidades autónomas implica reconocer modelos que desafían la idea tradicional de familia y permiten visibilizar múltiples formas legítimas de organizar la vida íntima y afectiva.
“Este tipo de paternidad pone en evidencia la capacidad de los hombres para cuidar y educar.”
“Demuestra que los padres también pueden realizar tareas de cuidado similares a las de las madres, y que tener la capacidad para hacerlo no está determinado por los genes ni por la sexualidad”, afirmó Olivos Santoyo.
Cuidados sin mandato de género
“El cuidado de los menores no es una capacidad femenina natural, sino una tarea que puede y debe compartirse.”
La afirmación del investigador del CEIICH cuestiona uno de los pilares más arraigados del pensamiento tradicional sobre género y familia. Cuando los hombres asumen estas tareas de forma autónoma, contribuyen a desmontar mandatos culturales que siguen limitando la libertad de hombres y mujeres.
Estigmas y prejuicios sociales
En una cultura donde el hombre es visto principalmente como proveedor distante, asumir tareas de crianza puede generar burlas, cuestionamientos sobre su orientación sexual o descalificaciones. Los padres autónomos enfrentan estos estigmas en un entorno tan desafiante como el que enfrentan las madres autónomas.
“En ciertos contextos, ser un padre autónomo se puede percibir como un fracaso moral o personal.”
El colectivo social puede pensar que “estos hombres se quedaron solos porque no valían como proveedores o en otros aspectos y esto genera un montón de comentarios sarcásticos, hirientes o cómicos porque no entran en los mandatos que se han asignado a los géneros”.
Además, explicó Olivos Santoyo, cuando un hombre se ausenta de actividades sociales por cuidar a sus hijos, puede enfrentar incomprensión o burlas:
“Incluso se pone en duda su masculinidad o su orientación sexual.”
Esto evidencia el peso de los mandatos de género que siguen condicionando la forma en que se ejerce la paternidad.
Políticas públicas necesarias
Más allá de romper con estereotipos sociales, es necesario que el Estado y las instituciones reconozcan y respalden a los padres autónomos. Aunque actualmente sean una minoría, se debe avanzar en políticas públicas como:
- Licencias de paternidad suficientes
- Acceso a servicios de cuidado infantil
- Medidas efectivas de conciliación laboral
“Estas medidas permitirían una paternidad más activa y corresponsable.”









