“Es un peligro para las personas que suben a un tren que literalmente se está desmoronando por debajo», ya que las columnas se han erosionado con el agua
CDMX.- Luego de la ocurrencia del ex presidente López Obrador de construir un tramo del Tren Maya sobre tierra caliza, inmersa en cenotes, donde cimbraron los pilotes para hacer un puente que librara la zona acuosa, expertos en ingeniería advierten del riesgo de colapsos, ya que los materiales para las estructuras no resisten la corrosión provocada por el agua y los pilotes se están erosionando.
En su programa Con Peras, Manzanas y Naranjas, el diputado federal Rubén Moreira Valdez afirmó que el Tren Maya enfrenta un riesgo real de colapso, luego de que especialistas en ingeniería y espeleología documentaran columnas reventadas, corrosión del acero y desprendimiento de concreto dentro de cenotes en la península de Yucatán.
“Lo que podría ser redituable por arriba, se está cayendo por abajo”, advirtió el legislador del PRI, quien dijo que el problema ya no es solo financiero, sino técnico, ecológico y de seguridad para las personas.
Hay videos de espelólogos que han documentado el deterioro de los pilotes que sostienen tramos del tren, ya que el acero al contacto con el agua se oxida; lo que confirma alertas previas ignoradas por el gobierno federal, las cuales, incluso, fueron expuestas hace meses en su programa de análisis.
Los expertos alertan sobre el riesgo de colapsos, ya que las estructuras no fueron diseñadas para permanecer sumergidas ni para resistir la corrosión provocada por el agua y los compuestos naturales de los cenotes, además del impacto ambiental que genera el desprendimiento de materiales hacia el agua de los manantiales subterráneos que es donde se bastecen no sólo la flora y fauna de la zona sino los habitantes de la península.
“Es un peligro para las personas que suben a un tren que literalmente se está desmoronando por debajo”, enfatizó.
Por su parte, Ignacio Loera recordó que este deterioro no es nuevo. Señaló que activistas y espeleólogos han documentado desde hace al menos dos o tres años cómo las placas de acero que recubren los pilotes se abren por la corrosión, mientras el cemento se desprende y contamina el agua con óxidos, cemento y otros compuestos.
“Se tomaron muestras, se fotografió y se documentó. Todo se reportó, pero a las instituciones no les importó ni reparar los pilotes”, sostuvo Loera.
Mientras que Mario Di Costanzo señaló que el caso del Tren Maya se suma a una cadena de fallas en los proyectos ferroviarios del gobierno federal y recordó que el Tren Interoceánico ya ha cobrado vidas tras un descarrilamiento, sin que hasta ahora se conozcan resultados claros de la investigación.
“Es una mancha más a un proyecto costoso, con daño ecológico y sin rendición de cuentas”, apuntó.
Finalmente, Rubén Moreira cuestionó la falta de certeza incluso sobre el costo real de las obras, y advirtió que negar los problemas no evita los riesgos, sino que los agrava. “Si hay tramos que funcionan, pueden mantenerse; los que no, deben detenerse. Hoy el problema es que lo que sostiene al tren está fallando”, concluyó.
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