CDMX.- En el marco de la conmemoración del 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna, se ifnromó en el Senado de la República que más de siete millones de personas hablan alguna de las 68 lenguas indígenas en diversas comunidades de México, por lo que están vivas en escuelas, centros de trabajo, mercados, campos, tribunales, hospitales y espacios culturales, pese a que a veces no se les reconozca.
Así lo comentó desde tribuna del Salón de Sesiones, la presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos, Edith López Hernández, quien indicó que las lenguas no son únicamente palabras, sino memoria, identidad, conocimiento y una forma de ver y habitar el mundo.
Resaltó que hablar una lengua materna no debe ser una barrera para el ejercicio de los derechos, tampoco motivo de discriminación ni exclusión. “Se trata de una riqueza colectiva que robustece nuestro pluralismo cultural, vida pública y democracia”, agregó.
Por su parte, Virginia Flores Flores, hablante de lengua O’dam y originaria de la comunidad Tepehuana del Sur, en el estado de Durango, subrayó que su dialecto es el legado ancestral más importante que posee ese pueblo, pues con ella interpretan y nombran el mundo que les rodea, tanto el material, como el espiritual
Sin embargo, advirtió que esta lengua está en peligro de extinción por el reducido número de hablantes que ha registrado el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, además de que ese pueblo enfrenta cambios rápidos y presencias externas que los desprotege, los vulnera y les provocan miedo y divisiones.
“Hoy vengo a pedir que nuestras lenguas no sean sólo reconocidas en documentos, sino protegidas en la vida real: en la educación, en la salud, en la justicia, en los medios. Porque cuando una lengua vive, un pueblo vive”, expresó ante senadoras y senadores.
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