Por Francisco Salgado F.
Si usted cree que la agenda de un Senador se resume a levantar la mano en la Ciudad de México y discutir leyes entre paredes de mármol, es porque no le ha seguido la pista a **Waldo Fernández**. El morenista anda que no para, y no solo en la tribuna del Senado, sino aquí, en el terreno, donde las papas queman y donde la gente realmente necesita el empujón, y a su lado Gaby Mata, que literal, se mata para seguirle el paso al dinámico legislador.
A Waldo ya solo le falta poner su puesto de tacos de asada los domingos para completar el cuadro del «regio todoterreno». Y ojo, que no lo decimos de broma; su capacidad para estar en la capital legislando y, un par de horas después, estar en una colonia de Nuevo León atendiendo una solicitud ciudadana o apoyando una causa altruista, ya es sello de la casa.
### **De Valencia a Nuevo León: El Salto de las Campeonas**
El ejemplo más reciente de este activismo propositivo ocurrió esta semana. Mientras muchos políticos se quedan en el discurso de «apoyar al deporte», Waldo sacó la casta por tres pequeñas gigantes: **Cristina, Sara y Mariana**. Estas gimnastas de 8, 9 y 10 años no solo tienen talento, tienen el hambre de representar a México en la **Copa Internacional de Gimnasia Aeróbica en Valencia, España**.
Pero los sueños, por más piruetas que se hagan, no se pagan solos. Ante la falta de apoyos institucionales que a veces tardan una eternidad, el Senador se puso las pilas y entregó un apoyo de **60 mil pesos** para cubrir traslados y viáticos. No es solo dinero; es la garantía de que el esfuerzo que estas niñas pusieron en Oaxtepec el año pasado no se quede en un «lástima, no hubo presupuesto».
> «Han demostrado que los sueños sí se alcanzan cuando se trabaja con pasión», les dijo Fernández durante el abanderamiento. Y tiene razón, pero la pasión necesita gasolina, y en este caso, el Senador puso el tanque lleno para que el talento regio vuele a Europa.
Lo de Waldo es una **política de proximidad**. Es esa combinación —a veces extraña en estos tiempos— de seriedad legislativa y empatía personal. Atender solicitudes individuales, desde un problema de salud hasta el impulso de promesas deportivas, refleja que no ha perdido el piso.
Es propositivo porque no se limita a señalar lo que falta, sino que busca el «cómo sí». Si el sistema se traba, él empuja. Si una atleta necesita un boleto de avión, él gestiona. Esa es la verdadera labor de representación: ser el puente entre las carencias del ciudadano y las soluciones posibles.
Al final del día, la política que sirve es la que le cambia la realidad a las personas. Hoy son tres gimnastas que van por el oro a España; mañana será otra gestión en algún barrio de Monterrey. Waldo Fernández entiende que para ser un buen Senador en la CDMX, primero hay que ser un vecino presente en Nuevo León.
**¡Mucho éxito a nuestras campeonas en Valencia!** Que esos saltos lleven todo el orgullo de nuestra tierra.







