
Por Francisco Salgado F.
México necesita muchas cosas, pero hay una que atraviesa prácticamente todas las demás: ¡Vivir en paz!
Paz para vivir, para trabajar, para estudiar, para emprender, para transitar por las calles, para formar una familia y, sobre todo, para recuperar la confianza de que las diferencias pueden resolverse por la vía de las instituciones, el diálogo y la democracia.
Con esa premisa nace y comienza a caminar una nueva fuerza política: el Partido PAZ, que encabeza Hugo Eric Flores y que, después de obtener su registro como Partido Político Nacional el pasado 25 de junio, se prepara para enfrentar su primera elección federal en 2027.
No es un reto menor.
PAZ tendrá que demostrar en las urnas que su propuesta puede traducirse en respaldo ciudadano. La legislación electoral establece que un partido político nacional puede perder su registro si no obtiene, en la elección ordinaria inmediata anterior, al menos 3 por ciento de la votación válida emitida en alguna de las elecciones federales para diputaciones, senadurías o Presidencia de la República.
Pero el desafío no termina ahí. Los partidos políticos nacionales también deben conservar las condiciones de afiliación y dispersión territorial establecidas por la ley. El INE señala actualmente como referencia un mínimo equivalente al 0.26 por ciento del Padrón Electoral utilizado en la elección federal anterior.
Es decir, PAZ tendrá que convertir un mensaje en organización, y una organización en participación ciudadana. Y ahí está precisamente una de las claves de su proyecto.
Hugo Eric Flores ha planteado que esta nueva fuerza política busca construir una alternativa basada en la participación ciudadana, la reconciliación y una nueva generación política. El discurso de PAZ coloca en el centro la defensa de la vida, la familia, la libertad, la responsabilidad y la solidaridad, además de una agenda de trabajo y bienestar, oportunidades para todos, justicia social, honestidad y gobiernos al servicio de los ciudadanos.
Son conceptos que, para convertirse en una propuesta política efectiva, tendrán que traducirse en acciones, programas y candidaturas capaces de responder a problemas concretos de la sociedad.
En ese camino, PAZ ya comenzó a construir estructura territorial.
En la Ciudad de México quedó instalado el Comité Estatal que encabeza Romy Barberi Gómez, quien llamó a recuperar la seguridad y la convivencia social desde los hogares y las comunidades.
Su planteamiento parte de una idea sencilla, pero de enorme alcance: “La paz no empieza en un decreto. Empieza en cada hogar”.
Y esa frase puede convertirse en uno de los ejes conceptuales de este nuevo partido, porque lleva la discusión política más allá de los gobiernos y las instituciones y la coloca también en el terreno de la responsabilidad social.
Barberi Gómez ha insistido en que pacificar no significa olvidar a las víctimas, sino reconocer su dolor, visibilizarlo, buscar justicia y generar condiciones para impedir que otras familias atraviesen experiencias semejantes.
El planteamiento es relevante porque hablar de paz en México no puede reducirse solamente a hablar de ausencia de violencia.
La paz también implica justicia, oportunidades, educación, empleo, salud, seguridad, convivencia, respeto a la dignidad humana y confianza en las instituciones.
En Hidalgo, con planteamientos similares, PAZ también avanza en la construcción de su estructura territorial, bajo la dirigencia estatal de Jorge Erick Pérez, con el objetivo de llegar fortalecido al proceso electoral de 2027. Recientemente se reportó la integración de comités municipales como parte de ese proceso de organización.
La apuesta, por tanto, parece ser construir desde abajo.
Y quizá ahí se encuentre uno de los principales retos de PAZ: demostrar que el concepto de paz puede convertirse en una plataforma política capaz de atender la vida cotidiana de los ciudadanos.
Porque donde hay paz hay condiciones para trabajar.
Donde hay paz existe mayor posibilidad de convivencia.
Donde hay paz se generan condiciones para estudiar, emprender, invertir y desarrollar proyectos de vida.
Y donde existe seguridad y confianza, la sociedad puede mirar hacia adelante.
El secretario general de PAZ, Hugo Andrés Flores Mata, ha definido esta etapa como el comienzo de una “Generación PAZ” y ha planteado la necesidad de una nueva generación de ciudadanos y dirigentes comprometidos con la reconciliación, la participación democrática y la construcción de alternativas políticas.
Es una propuesta que tendrá que probarse en los hechos.
La política mexicana está llena de discursos sobre el cambio. Lo verdaderamente difícil es convertirlos en resultados.
PAZ tendrá ahora la oportunidad de demostrar si puede construir una organización nacional capaz de escuchar a la ciudadanía, formar cuadros, presentar candidatos, competir democráticamente y mantener una identidad propia.
Su antecedente político tampoco es menor. Hugo Eric Flores ha participado anteriormente en la construcción de fuerzas políticas nacionales y ahora enfrenta, con PAZ, un nuevo intento por consolidar una organización con presencia propia en el escenario político mexicano.
En voz de Armando González Escoto, Secretario Nacional de estrategia electoral, ha resumido este momento con una expresión contundente: “La tercera es la vencida”.
Pero más allá de la frase, será la ciudadanía quien tenga la última palabra.
El 2027 será el momento de medir en las urnas cuánto respaldo existe para esta propuesta.
Mientras tanto para Luis Tovar, coordinador nacional de fortalecimiento municipal, el reto está en construir.
Construir organización.
Construir confianza.
Construir ciudadanía.
Construir propuestas.
Y, sobre todo, demostrar que la paz puede ser mucho más que una palabra atractiva para una campaña electoral.
Puede ser una política pública.
Puede ser una forma de hacer política.
Puede ser una responsabilidad colectiva.
México necesita recuperar espacios de convivencia y diálogo. Necesita que las diferencias políticas no se conviertan inevitablemente en confrontaciones sociales. Necesita instituciones fuertes, gobiernos responsables y ciudadanos capaces de participar activamente en la solución de los problemas que enfrentan sus comunidades.
En ese contexto aparece PAZ.
Podemos señalar que la propuesta coloca sobre la mesa una discusión que difícilmente puede ser ignorada: ¿cómo construir una sociedad en la que la paz deje de ser solamente una aspiración y se convierta en una condición cotidiana?
Esa es la pregunta que PAZ tendrá que responder con hechos.
Porque, al final, México merece vivir en paz.
pacosalgado@gmail.com
www.vocero.com.mx










