La tercera edad no es sinónimo de quedarse en pijama, sentarse en una mecedora frente al televisor con una manta en las piernas y dejar que pase el tiempo… ni de mirar por la ventana esperando el «juicio final». Tampoco significa dejarse crecer la barba o descuidar la manicura. Llegar a los 60 años y... Más [+]...