Luis Alberto García / Cdmx
*Afectación anual sobre tres mil hectáreas.
*La palma africana y la tala clandestina, los factores.
*Jan de Vos y sus estudios en el Desierto de la Soledad.
Conocimos tardíamente la Selva Lacandona en 1987 -que hoy pierde tres mil hectáreas anuales frente a la palma africana, la tala clandestina y la ganadería extensiva-, cuando en noviembre de ese año asumimos la oficialía de Información de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Desde entonces, en compañía la delegación encabezada por el jefe de esa delegación, Jean Pierre Hocké, analizamos la región que antes fue conocida como el Desierto de la Soledad -así la llamó Jan de Vos, ex religioso y antropólogo social de origen belga dedicado al estudio de las etnias del sureste mexicano- que pierde miles de hectáreas anuales en la frontera entre Chiapas y Guatemala.
“La deforestación por palma africana y tala clandestina amenaza el corazón forestal mesoamericano”, nos explicaba Juan David Moreno López, vecino de la comunidad de Zamora Pico de Oro, municipio de Marqués de Comillas.
Según estudios en los que se ha basado el joven Moreno, esta devastación ocurre desde 2000, y a ello se debe que la totalidad del estado de Chiapas se ubique en el sexto lugar nacional en deforestación con cerca de dieciocho mil hectáreas deforestadas cada año.
Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), el cultivo de palma africana, la tala clandestina nocturna y la ganadería extensiva mantienen la presión sobre la Reserva de la Biosfera Montes Azules, el corazón forestal mesoamericano.
Hacia 1850, refiere Jan de Vos en “Oro Verde” (FCE, México, 1980), cuando se iniciaron las explotaciones madereras en las proximidades de los ríos Usumacinta y Lacantún, la selva chiapaneca tenía una extensión original de aproximadamente un millón 800 mil hectáreas, reducidas a la mitad de la década de 2020 a menos de una tercera parte.
Son alrededor de 500 mil hectáreas, de acuerdo con datos publicados por la organización civil Natura y Ecosistemas Mexicanos A.C. (NEM): “En su parte mejor conservada, la Reserva de la Biosfera Montes Azules (REBIMA), decretada el 12 de enero de 1978 con 331,200 hectáreas, alberga cerca del 20 % de la biodiversidad de México.
Para habitantes y científicos que se han dedicado al análisis de ese fenómeno tan preocupante, México enfrenta un agotamiento de capital natural irremplazable.
La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) documenta que la Selva Lacandona concentra el 15 % de la flora, el 33 % de las especies de aves, el 25 % de los mamíferos, el 11 % de anfibios y reptiles, y el 40 % de las mariposas diurnas del país.
En sus coordenadas se encuentran las últimas poblaciones viables del jaguar, el tapir centroamericano, el pecarí de labios blancos, la guacamaya roja y la tortuga blanca.
Además, la cuenca del río Usumacinta, que atraviesa la región, junto con la cuenca del Grijalva, aporta el 30% del agua dulce del país. En conjunto con las selvas de Campeche, Quintana Roo, el Petén guatemalteco y Belice, integra el macizo forestal de bosque tropical húmedo de mayor tamaño en Mesoamérica, conocido como la Selva Maya.
El avance de la palma africana es otro factor de daños en Chiapas, en donde se ha consolidado como el principal productor de ese vegetal.
La Secretaría del Campo del Estado estima que en territorio chiapaneco hay cerca de 64 mil hectáreas sembradas con palma, lo que equivale a más del 70% de toda la superficie palmera nacional.
El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) había calculado que el 44 % de esa palma se localiza en zonas selváticas, aunque el atractivo económico es contundente: una hectárea de palma en edad productiva genera ganancias estimadas de 100 mil pesos al año.
Mientras, el programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA) de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) paga apenas alrededor de 300 pesos por hectárea conservada, y de acuerdo con el Banco de México, el país importa cerca de 462 mil toneladas anuales de aceite de palma.
Es el equivalente al 82% del consumo de su industria; y abastecer al mercado interno requeriría alrededor de 200,850 hectáreas en producción.
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septiembre 10, 2026
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Pérdidas forestales preocupantes en la Selva Lacandona
Por Vocero
Luis Alberto García / Cdmx *Afectación anual sobre tres mil hectáreas. *La palma africana y la tala clandestina, los factores. *Jan de Vos y sus estudios en el Desierto de la Soledad. Conocimos tardíamente la Selva Lacandona en 1987 -que hoy pierde tres mil hectáreas anuales frente a la palma africana, la tala... Más [+]...




