Que aparezcan no obliga a demoler. Primero se evalúa qué tan profundos son, qué elemento afectan y cómo repararlos para que la obra no arrastre deudas ocultas.
Qué se ve al quitar la cimbra
La cangrejera es una zona donde los agregados quedaron sin suficiente pasta alrededor, por lo que la superficie se ve áspera y porosa. Los huecos o vacíos son cavidades más profundas, a veces con la varilla a la vista.
La junta fría es una línea o franja donde el concreto de un tramo empezó a endurecer antes de recibir el siguiente, y la unión quedó débil o visible. También pueden aparecer manchas, rebabas o zonas con lechada perdida, que son problemas más superficiales.
Las cangrejeras tienden a aparecer donde más cuesta compactar: en la base de las columnas, en las esquinas y alrededor de ductos o tuberías ahogados en el concreto.
De dónde vienen
Detrás de estos defectos puede haber varias causas, a menudo combinadas:
Mezcla poco manejable, que no llena los rincones de la cimbra.
Vibrado insuficiente o mal ubicado, que deja aire atrapado.
Varilla muy junta, que impide que el concreto baje y rodee las barras.
Cimbra con fugas por donde se escapa la lechada.
Caída desde mucha altura, que separa los materiales de la mezcla.
Espera excesiva entre una tanda y otra, sobre todo con calor.
Un pedido con revenimiento bajo para una sección con mucho acero, que tiene pocas posibilidades de llenar bien.
Quien operó el vibrador, quien armó la cimbra y quien recibió las ollas suelen saber en qué momento algo salió distinto de lo planeado. Un defecto aislado puede ser un accidente. Si se repite en la misma zona de la obra, algo falla de forma sistemática en el procedimiento.
Clasificar por profundidad antes de reparar
La primera pregunta del residente es qué tan grave es el defecto. Para responderla se marca el contorno, se retira con cincel lo que está flojo y se observa hasta dónde llega: lo que parecía una mancha áspera puede ser una cavidad mucho más profunda de lo que aparenta. Con esa información, el tratamiento se divide en tres casos.
Defectos poco profundos
Son zonas porosas sin varilla expuesta, en elementos cuya función de carga no está comprometida. Se retira todo lo flojo y los bordes se cortan limpios y regulares, sin filos delgados, para que el material nuevo tenga dónde apoyarse.
En una cavidad poco profunda, un reparador de concreto aplicado por capas puede bastar si admite el espesor del hueco y se sostiene en vertical sin escurrir. En un techo, además, se revisa que el material pueda colocarse sobre cabeza.
Cavidades profundas o con acero a la vista
Cuando el hueco llega hasta la varilla o atraviesa buena parte de la sección, el responsable estructural lo revisa antes de intervenir. Estas cavidades pueden requerir un material fluido o un microconcreto colocado dentro de una cimbra de relleno, en lugar de un mortero por capas, y es el responsable quien define cuál.
Antes de retirar el concreto dañado, el responsable puede pedir apuntalar el elemento, porque quitar material de una columna o de una trabe cambia por un momento la forma en que carga. El acero expuesto se trata según su evaluación, y la reparación debe asegurar que el elemento recupere su funcionamiento.
Juntas frías
Una junta fría en un muro interior sin función estructural suele ser un tema de acabado. En columnas, trabes o muros que cargan, la evalúa el responsable estructural, porque puede afectar la continuidad del elemento.
En una cisterna o en un muro de contención con agua pasando, la junta además es una vía de filtración y necesita un procedimiento específico.
Cuando la junta se ve en un muro que quedará aparente, un acabado puede disimularla, siempre que el responsable confirme antes que no compromete la sección.
Detalles que se cuidan al rellenar
Humedecer el soporte solo si el producto lo indica y limpiar bien el polvo antes de aplicar son pasos sencillos que se omiten con prisa. Cuando hay varias zonas por reparar en el mismo elemento, se confirma con el proveedor la cantidad total de material antes de comprar, para trabajar todas con el mismo producto y el mismo procedimiento.
Si el elemento quedará a la vista, el acabado final debe coincidir razonablemente con el resto de la superficie. Un relleno que queda al ras se reconoce como parche a simple vista, así que con el responsable de la obra se define antes de rellenar si se acepta esa diferencia o si se trabaja una zona más amplia con el mismo acabado.
Cómo evitarlo en el siguiente colado
Algunas medidas prácticas: revisar la cimbra y sellar sus juntas antes de colar, planear el vibrado con anticipación, verificar que el espacio entre varillas permita el paso del concreto y coordinar las tandas para evitar esperas largas.
En elementos esbeltos o con mucho acero, vale la pena acordar con el proveedor una mezcla con más fluidez, sin subir el agua, y definir con quien vibra el orden en que se llenará cada zona.
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