Por Mario Marentes
En ocasiones el poder creativo del cine es capaz de destruir cualquier dique represor y abrir paso a la expresión humana a través de los más adversos escenarios. Y la película Taxi Teherán del director persa Jafar Pahani es ejemplo de ello.
Ya que el gobierno iraní le prohibió al cineasta hacer películas por 20 años, Jafar Pahani se las ingenió para filmar este docudrama en la clandestinidad y convirtió su auto en un pequeño set de filmación móvil.
“No es fácil, aprendí como hacerlo con el tiempo. Por ejemplo, la primera vez que hice una película con Muhammad Rasulaf, las autoridades vinieron y nos metieron a la cárcel. Eso fue porque no teníamos mucha experiencia. Pero al hacer películas como Esto no es una película, Taxi Teherán y No Bear, ganamos experiencia y ahora sabemos cómo hacerlo.” Comentó Jafar Pahani para Francia 24, sobre como filma sus películas en la clandestinidad en su natal Irán.
La historia nos invita a subir a abordo de un taxi que conduce el director Jafar Pahani. En donde suben distintos pasajeros, interpretados por actores cuya identidad en su mayoría permanece hasta el día de hoy en el anonimato.
Cada personaje servirá como punto de partida para tratar diversos temas que aquejan a la sociedad persa. Desde penas de muerte contra el crimen que en lugar de disminuirlo, han propiciado que la gente evite denunciarlo. Hasta la censura que existe contra material de entretenimiento que entre desde el extranjero al país iraní.
“Cuando una película es vista en diferentes lugares, llama la atención ¿y qué es mejor para un cineasta que haya gente que vea sus películas? Obviamente para mí, lo más importante es que mis películas se vean en Irán. Pero lamentablemente eso no ha sido posible”, dijo el director iraní Pahani, sobre el veto que existe sobre sus películas en el país persa.
Pahani nos da un viaje por las calles de Teherán. Con el ritmo de ellas que uno conoce, acompañado del idioma farsi, la experiencia termina siendo completamente inmersiva. Sintiendo uno a ratos como si estuviera en la ciudad persa en persona.
Todo ello contado con ingenio, de tal forma que la denuncia social se manifiesta sola, al ver que la situación social de represión que llega al absurdo se encuentra por todas partes.
“No tengo la posibilidad de vivir en el extranjero, no podría soportarlo. He estado fuera un tiempo y siempre cuento los días hasta mi regreso a casa a Irán. Hay gente que lo hace, personas que están obligados a hacerlo y se van al exilio, pero yo no tengo esa capacidad. Yo únicamente puedo vivir en Irán.” Respondió Jafar Pahani, sobre si él también habría pensado en vivir fuera de Irán como otros cineastas su país.
El director iraní Jafar Pahani es uno de los pocos directores en la historia con hacerse con el León de Oro de Venecia en el 2000 por el Círculo; el oso de Berlín en 2015 por Taxi Teherán, premio que recibió su sobrina Hana Saeidi ya que Pahani tenía prohibido salir de Irán. Y la Palma de Oro en 2025 por Un Simple Accidente.
La película Taxi Teherán ha sido descrita como una carta de amor al cine, por cineastas como Darren Aronofsky. Y es una pequeña ventana, que mediante la ficción nos describe parte de la complicada realidad que ha vivido la sociedad iraní durante décadas.
Se encuentra disponible en la plataforma de streaming Mubi.
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