LOS ÁNGELES, CALIFORNIA.- En España, fue el Cid, pero en Israel separó el mar Rojo y asistió a la crucifixión de Cristo. Suya fue la figura que vimos internarse en unas selvas tomadas por la marabunta, la voz cuya dicción perfecta escuchamos en Sed de mal para aflicción de Orson Welles, el inagotable rival de... Más [+]...









