Por Alejandro Lelo de Larrea
En un momento enorme crispación al interior del panismo nacional y en la Ciudad de México, cae como bálsamo la designación de sus primeros tres coordinadores de Alcaldías para la defensa de la patria, la familia y la libertad.
El escenario, la explanada de la joya de la corona panista: la Alcaldía Benito Juárez, su principal bastión, donde siempre se ha dicho que vive la mayoría de los panistas, y ahora también a muchos de Morena les gusta habitar en esa demarcación, la segunda más segura del país. Un mitin que, para no violentar la normatividad electoral, llamaron “Encuentro por la Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad, Benito Juárez, Cuajimalpa y Cuauhtémoc”.
En el templete los tres alcaldes panistas que van viento en popa hacia su reelección: Luis Mendoza, el anfitrión; Carlos Orvañanos, de Cuajimalpa, y Alessandra Rojo de la Vega, de Cuauhtémoc, quien de ninguna manera debe confiarse, porque desde Palacio Nacional no quisieran verla repetir en esa demarcación, y por eso no puede bajar ni un momento la guardia ni dejar de pisar el acelerador. También tiene que consentir más a sus aliados e incluso sumar a muchos morenistas que van a quedar heridos, inconformes cuando les impongan a Citlalli Hernández como candidata, como todo indica.
Al final de la ceremonia de entrega de diplomas, también ahí en el templete, los otros dos alcaldes del PAN que ya no pueden reelegirse: Mauricio Tabe, de Miguel Hidalgo, y Giovani Gutiérrez, de Coyoacán. Y dos potenciales futuros candidatos a esas dos Alcaldías: Rossy Romero, Coyoacán y César Garrido, Miguel Hidalgo. Y ella otra de una Alcaldía que no gobiernan los panistas, pero tienen oportunidad de ganar en 2027: Lía Limón, para Álvaro Obregón.
Obligadamente tenía que estar ahí otro aspirante a Coyoacán por el cargo partidista que ocupa: Héctor Barrera, secretario General del PAN en la CDMX. Eso le da una ventaja ilegítima en la búsqueda de la candidatura, por lo que si no deja el cargo será juez y parte e incurrirá en lo que critican de Citlalli Hernández de Morena, que va a competir por ser candidata en la Cuauhtémoc, con las reglas de una convocatoria elaborada por ella.
Lo de Barrera contrasta con otro de los aspirantes a Coyoacán: Fernando Cravioto, quien precisamente para evitar ese conflicto de interés de usar un cargo público o partidista para obtener ventajas ilegítimas hacia una candidatura, hace unos días dejó el cargo como titular de la Dirección de Desarrollo Social de la demarcación.
El acto fue ceremonioso. Les entregaron su título, su diploma que los acredita como coordinadores de la defensa de la patria, la familia y la libertad, cada uno de su respetiva Alcaldía. Un símil de lo que está haciendo Morena nivel nacional, con sus defensores de la transformación. Podría pensarse que es una flagrante campaña anticipada de todos. Pero de acuerdo con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no se está incumpliendo la ley… o al menos todos la están violentando parejo, diría el sentido común.
Al PAN le falta designar a 13 candidatos más para las Alcaldías. Me cuentan que se estima lo hagan hacia finales de noviembre o a más tardar principios de diciembre. Tienen tiempo para generar cancha pareja, principalmente en las dos demarcaciones que gobiernan, y que Morena abra su juego en las demás. Así que, la confrontación en el PAN por las candidaturas continuará y seguramente aumente de volumen conforme se acerquen los tiempos de definiciones. El choque es entre los llamados “Quintos”: Tabe, Mendoza, Santiago Taboada, Andrés Atayde y Luisa Gutiérrez, la presidenta del partido. Su jefe, Jorge Romero, presidente nacional del PAN –donde no tiene todo el control, porque se le rebelan las y los gobernadores– aquí en la CDMX sí manda plenamente. Los va a dejar pelearse un rato y luego dará manotazo para poner orden. Y se hará lo que él diga. Lo veremos.
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