CIUDAD DE MÉXICO.- Una de las promesas que el ex presidente López Obrador no cumplió fue que el costo de la gasolina fuera de diez pesos por litro. Y en lo que llaman segundo piso de la 4T el costo no bajó, al contrario ya está en más de 24 pesos por litro de la gasolina, a pesar de que México es país petrolero. Por lo pronto una de las barreras que no permiten ese precio son los impuestos que se le cargan al consumidor.
La capacidad de refinación y la estricta política fiscal definen el costo final del litro. En territorio nacional, el IEPS y el IVA representan casi el 40 por ciento del precio. Existe un acuerdo gubernamental para mantener la gasolina regular en un máximo de 24 pesos.
Este tope incluye el 16 por ciento de IVA y una cuota de IEPS de 5.60 pesos. Además, las estaciones que venden combustible importado enfrentan costos logísticos y operativos adicionales. Esto presiona fuertemente sus márgenes y encarece la gasolina en México para el consumidor final.
Naciones como Estados Unidos, Venezuela y potencias de Medio Oriente ofrecen combustibles mucho más baratos. Los altos impuestos aplicados son el principal factor de este severo encarecimiento nacional.
Durante los primeros 10 días de agosto, el combustible promedió 1.65 dólares por litro a nivel nacional. En contraste directo, Estados Unidos reportó un precio de apenas 1.15 dólares por litro. Por su parte, en Brasil costó 1.28 y en Venezuela se cotizó en 0.03 dólares.
Las naciones petroleras de Medio Oriente mantienen precios bastante inferiores a un dólar. Así, la gasolina en México se equipara actualmente con países sin yacimientos como Jamaica o Suecia.











