CIUDAD DE MÉXICO.— Vivimos en una cultura que premia estar siempre activos: agendas llenas, decisiones constantes, jornadas extensas y la sensación de tener que responder a todo, todo el tiempo. Para muchas personas, especialmente aquellas acostumbradas a desenvolverse en entornos de alta exigencia, funcionar bajo presión se ha convertido prácticamente en parte de la rutina.
Sin embargo, sentirse productivo, mantenerse activo o incluso llevar un estilo de vida aparentemente saludable no significa necesariamente que el organismo sea inmune a los efectos del estrés sostenido.
En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, SHA propone ampliar la conversación sobre salud cardiovascular para mirar más allá de los factores de riesgo que tradicionalmente asociamos con ella y prestar atención también a un elemento cada vez más presente en la vida cotidiana: la presión constante y la dificultad para recuperarnos de ella.
El estrés es una respuesta natural del organismo ante situaciones que requieren adaptación. El problema aparece cuando ese estado deja de ser puntual y se convierte en una constante.
Reuniones, viajes, responsabilidades profesionales, falta de descanso, hiperconectividad y una agenda que rara vez se detiene pueden hacer que muchas personas normalicen vivir permanentemente en modo de alerta. Y aunque externamente puedan sentirse bien y continuar funcionando a un alto nivel, el cuerpo también necesita momentos de recuperación.
Cuando el estrés se mantiene de forma prolongada, el organismo permanece en un estado de alerta constante. Esto puede afectar el descanso, la presión arterial y otros mecanismos relacionados con la salud cardiovascular. El problema es que muchas personas se acostumbran a funcionar bajo ese nivel de exigencia y dejan de reconocerlo como una señal de alerta.
“Hay señales que con frecuencia normalizamos, como la fatiga persistente, las alteraciones del sueño. la dificultad para recuperarnos o sentir que nunca logramos desconectarnos. Aunque pueden parecer parte de una rutina exigente, cuando se mantienen en el tiempo es importante prestarles atención y entender qué está ocurriendo antes de que el cuerpo empiece a manifestarlo de otras formas”comentó, Dr.Jair Olivares, Director de Clínica de SHA México.
Durante años, hablar de rendimiento significó principalmente hablar de hacer más: trabajar más, entrenar más, alcanzar más objetivos. Hoy, la conversación comienza a evolucionar.
Desde la visión de SHA, el verdadero rendimiento sostenible no consiste únicamente en exigirle más al organismo, sino en desarrollar la capacidad de recuperarse, adaptarse y preservar la salud a largo plazo.
Por ello, el descanso, el sueño, la nutrición, la actividad física, el manejo del estrés y el seguimiento médico preventivo no deberían entenderse como elementos separados. En conjunto, forman parte de una estrategia de salud que permite conocer mejor el estado del organismo y tomar decisiones antes de que aparezca un problema.
Esta mirada cobra especial relevancia entre personas sometidas a altos niveles de exigencia profesional o personal, para quienes sentirse capaces de mantener el ritmo puede generar una falsa sensación de que todo está funcionando correctamente.
Uno de los grandes cambios en la manera de entender la longevidad es precisamente pasar de una medicina principalmente reactiva a una visión cada vez más preventiva.
En SHA, este enfoque parte de comprender la salud de manera integral y personalizada, combinando evaluación médica, diagnóstico, nutrición, movimiento, descanso y manejo del estrés para identificar aquellos factores que pueden influir en la salud y el bienestar a largo plazo.
“La prevención cardiovascular no empieza cuando aparece un síntoma. Empieza mucho antes, entendiendo factores como el estrés, el descanso, la actividad física, la nutrición y otros indicadores de salud que, evaluados en conjunto, permiten tener una visión más completa de cada persona y actuar de forma preventiva”, agregó el Dr.Olivares.
Cuidar el corazón implica entender cómo nuestra manera de vivir, trabajar, descansar y recuperarnos está impactando nuestra salud antes de que existan síntomas evidentes.
Este Día Mundial del Corazón puede ser una oportunidad para replantear la idea de alto rendimiento: no como la capacidad de vivir permanentemente al límite, sino como la posibilidad de seguir haciendo aquello que nos importa durante más tiempo, con salud y calidad de vida.
AM.MX/lm
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septiembre 26, 2026
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El corazón bajo presión: el costo invisible de vivir a máximo rendimiento
Por Vocero
CIUDAD DE MÉXICO.— Vivimos en una cultura que premia estar siempre activos: agendas llenas, decisiones constantes, jornadas extensas y la sensación de tener que responder a todo, todo el tiempo. Para muchas personas, especialmente aquellas acostumbradas a desenvolverse en entornos de alta exigencia, funcionar bajo presión se ha convertido prácticamente en parte de la rutina.... Más [+]...







