PARIS, FRANCIA.- Una jornada violenta se vivió este fin de semana en Francia, tras convocar colectivos y organizaciones civiles a una marcha para protestar por la política gubernamental que impuso un nuevo régimen fiscal para sanear las finanzas públicas y la queja por los malos servicios públicos y la baja en el estándar de la educación; sin embargo, las protestas salieron de control sobre todo en París, Marsella, Lyon y Lille, donde hubo quemas de autos, de patrimonio cultural, saqueo de comercios y violencia contra comerciantes que defendían sus negocios.

Macron mantuvo este domingo una reunión de emergencia con parte de su gabinete, y envió un mensje lamentandolos hechos violentos de los grupos de extrema izquierda que buscan derrocar la República… “elementos insurrectos de grupos radicales de extrema izquierda, a los que se han sumado numerosos delincuentes”.
Durante su discurso a la nación, el jefe de Estado vinculó los disturbios con los ataques contra comercios e instituciones públicas: “Quienes saquearon deberán pagar por los daños, y quienes buscaron derrocar la República deberán rendir cuentas”.
El presidente francés sostuvo que en las protestas actuaron “elementos insurreccionales de grupos radicales de extrema izquierda, acompañados por numerosos delincuentes”. Las movilizaciones habían sido convocadas por un sindicato, organizaciones estudiantiles y activistas que buscaban reactivar el movimiento de los “chalecos amarillos”, surgido en 2018 contra la injusticia social.
“Saquearon tiendas y destruyeron edificios públicos. ¿Por qué incendiar el ayuntamiento de Limoges? (…) ¿Cómo pudieron llegar a esto? Nada lo explica, nada lo justifica. Todos sentimos rabia y vergüenza”, manifestó Macron.
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