CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras las editoriales estadounidenses protagonizan disputas públicas por el uso de inteligencia artificial en los libros, varias están incorporando estas herramientas en sus propios procesos de trabajo. Una investigación de WIRED, basada en entrevistas con más de dos docenas de trabajadores de la industria, describe cómo HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette utilizan modelos como ChatGPT y Claude para redactar textos promocionales, correos electrónicos y materiales de marketing, además de explorar aplicaciones en diseño de cubiertas y traducción.
La adopción, según los testimonios recogidos, avanza sin políticas suficientemente claras y con resistencias internas. La contradicción es evidente: mientras algunas editoriales cancelan contratos de libros por sospechas de uso de IA por parte de sus autores, sus propios equipos reciben presiones para experimentar con estas herramientas.
En HarperCollins, directivos impulsaron la creación de grupos de empleados encargados de identificar aplicaciones de IA. En Simon & Schuster, los trabajadores cuestionaron tanto la promoción de estas herramientas como la posible incorporación de software para analizar flujos de trabajo y monitorear la productividad. Tras conocerse la exploración de una herramienta de Skan AI, algunos empleados comenzaron a reunir firmas para pedir que no se incorporara ese tipo de tecnología. La empresa confirmó que había evaluado el producto, aunque su CEO aclaró que todavía no se había tomado una decisión.
Eficiencia para quién
Uno de los usos más extendidos que aparecen en la investigación es la generación de textos promocionales: descripciones de contratapa, presentaciones para libreros y periodistas, y correos dirigidos a agentes literarios. Son materiales que no solo cumplen una función comercial, sino que también expresan el conocimiento que los equipos editoriales tienen de cada libro.
Algunos profesionales advierten que automatizarlos puede deteriorar la relación con autores, agentes y medios. Otros ven en esta tendencia una diferencia creciente entre los grandes grupos, orientados a reducir costos, y las editoriales independientes, que pueden considerar el trabajo humano parte central de su propuesta.
La discusión también está atravesada por las condiciones laborales. Trabajadores entrevistados vinculan la adopción de IA con los recortes de personal y el aumento de las cargas de trabajo: equipos más pequeños deben gestionar más títulos y encuentran en la automatización una forma de responder a esas exigencias. El conflicto, por lo tanto, no se limita a si una herramienta puede realizar una tarea, sino a quién se beneficia de esa eficiencia y qué sucede con los puestos y las capacidades profesionales.
Manuscritos, derechos y transparencia
Otro foco de preocupación es el uso de materiales inéditos en modelos de IA externos. Agentes literarios citados por WIRED señalan que incorporaron cláusulas contractuales para impedir que los manuscritos de sus autores se procesen mediante estos sistemas. El riesgo es que textos aún no publicados puedan compartirse con proveedores tecnológicos sin garantías suficientes sobre su tratamiento.
Las respuestas empresariales muestran que no existe una posición uniforme. Hachette afirmó que respalda los usos operativos de IA que ayuden a llegar a más lectores, pero no sus aplicaciones creativas en la comunicación con autores y colaboradores. Simon & Schuster, por su parte, indicó que ofrece acceso a herramientas empresariales aprobadas y que busca liberar tiempo para tareas de mayor valor creativo.
Más allá de las diferencias, los trabajadores consultados reclaman reglas claras sobre qué herramientas se utilizan, para qué tareas y con qué información.
AM.MX/lm
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octubre 18, 2026
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La IA entra en las editoriales, pero los trabajadores cuestionan cómo
Por Vocero
CIUDAD DE MÉXICO.- Mientras las editoriales estadounidenses protagonizan disputas públicas por el uso de inteligencia artificial en los libros, varias están incorporando estas herramientas en sus propios procesos de trabajo. Una investigación de WIRED, basada en entrevistas con más de dos docenas de trabajadores de la industria, describe cómo HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette... Más [+]...











